Arte

“Los labios de Marilyn no eran besables”

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@jorgewearsPrada
“Para mí la Monroe no es más que una persona entre muchas. Y [...] si se trata de un acto simbólico pintarla con tales colores chillones, sólo puedo decir: creo que depende de la belleza y ella es hermosa, y, si hay algo que sea hermoso, eso son los colores bonitos. Eso es todo.”1

Retratos de personalidades distinguidas ha habido siempre. Pero en este caso no sólo se trataba de representar a una de las actrices más famosas del cine, sino de representarla de tal forma que al mirar el cuadro sintiésemos la superficialidad y banalidad de la fama, muy de moda en esa época, y probablemente uno de los motivos de la muerte de la actriz (aunque personalmente defiendo la teoría del asesinato).

Probablemente, el pop art sea uno de los pocos estilos o movimientos artísticos que no usó en absoluto signos, símbolos o cualquier otro elemento que ayude a comprender su verdadero significado.

Hubo algunos artistas pop, como Segal, que sí utilizaron el pop art para ser críticos con el mundo que les rodeaba, pero la mayoría prefirieron otorgar a sus obras un carácter superficial. El poeta y crítico de arte Frank O’Hara observó una vez que el pop art era, en esencia, una burla, un intento descarado de descubrir hasta qué punto se puede embaucar al público. Incluso Roy Lichtenstein afirmó que “era difícil lograr un cuadro que fuera lo suficientemente despreciable para que nadie quisiera colgarlo, todo el mundo colgaba todo.”2

El retrato de Marilyn Monroe es un icono, el símbolo de una época y su movimiento artístico. Pero no contiene ningún icono, ningún elemento plástico que indique que fue realizado así por determinados motivos.

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Warhol pintó los retratos de Marilyn Monroe a raíz de la muerte de la actriz en 1962. Lo hizo probablemente atraído por el morbo (muchas de sus obras se basan en ese elemento) que suponía tal suceso. Pero no quería mostrar nada. Por mucho que el retrato haya terminado convirtiéndose en un icono del arte, no es más que un símbolo de la sociedad de consumo, no esconde ningún significado oculto ni tampoco ningún tipo de denuncia social, política o religiosa. Warhol reflejaba la apariencia de las cosas, pero no las juzgaba u opinaba sobre ellas. “Soy una persona especialmente pasiva. Acepto las cosas tal como son. Tan solo miro, observo el mundo”3 llegó a afirmar de sí mismo el artista.

Tanto este retrato (que data de 1967 y podemos contemplar en el MoMA de Nueva York) como los otros muchos que realizó en cadena, muestran a la actriz como un producto de la cultura de masas, enmarcada para un público como si fuera un artículo de consumo.

En verdad, el retrato no se diferencia mucho de la vida que tuvo Marilyn Monroe, la cual siempre fue tratada como un objeto de cabello rubio y curvas voluptuosas, no como una persona. Puede que muy en el fondo Warhol quisiera mostrarnos la deshumanización de una sociedad consumista. Aunque conociendo su obra (cuadros, libros, películas…) cuesta creerlo.

“La gente parece más besable cuando no lleva maquillaje. Los labios de Marilyn no eran besables, pero sí fotogénicos.”4

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BIBLIOGRAFÍA

1. HONNEF, Klaus: WARHOL, Taschen, Colonia, 2006. p. 16.

2. THOMAS, Karin: Hasta hoy. Estilos en las artes plásticas en el siglo XX, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1994. p. 154.

3. HONNEF, Klaus: WARHOL, Taschen, Colonia, 2006. p. 93.

4. WARHOL, Andy: Mi filosofía de A a B y de B a A, Tusquets Editores, Barcelona, 2010. p. 60.

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